La organización provincial agraria exige ahora una aplicación efectiva de la Ley y reclama más agentes y recursos.
La Asociación Agraria-Jóvenes Agricultores (ASAJA) de Ciudad Real ha celebrado la entrada en vigor de la Ley Orgánica 1/2026, que endurece las penas por hurtos en explotaciones agrarias y pone freno a la multirreincidencia, una de las principales lacras que sufre el campo. “La reforma es un paso decisivo para acabar con la sensación de impunidad que durante años hemos sufrido agricultores y ganaderos”, ha afirmado el presidente de ASAJA Ciudad Real, Emilio Cepeda.
A partir de ahora, quienes acumulen tres delitos de hurto, aunque sean de pequeña cuantía, podrán enfrentarse a penas de prisión de seis meses a dos años. Además, los antecedentes por delitos leves empezarán a computar. “Este es el verdadero cambio. Se ataca de raíz a los reincidentes, a los que entran una y otra vez en las explotaciones sabiendo que no pasaba nada. Es una demanda que llevábamos años exigiendo”, ha destacado el presidente provincial.
La organización agraria subraya que esta ley responde a una reivindicación histórica del sector, especialmente en una provincia como Ciudad Real, donde los robos de maquinaria, gasóleo, cableado, sistemas de riego o cosechas afectan cada campaña a numerosas explotaciones.
Otro de los cambios más relevantes que se introducen es que cualquier robo en una explotación agraria que supere los 400 euros será considerado automáticamente delito agravado, con penas de hasta tres años de prisión. Hasta ahora, era necesario demostrar la ‘gravedad del perjuicio’, un requisito que dificultaba las condenas. “Hasta hoy, robar en el campo salía barato”, ha subrayado Cepeda.
ASAJA Ciudad Real considera que esta medida será fundamental para frenar la actividad de bandas organizadas que operan en el medio rural y que han causado importantes pérdidas económicas y daños en las explotaciones. Sin embargo, ASAJA Ciudad Real advierte de que la ley, por sí sola, no resolverá el problema. “Si no hay medios, no hay solución. Necesitamos más Guardia Civil en el campo, más vigilancia y una justicia ágil. De nada sirve una buena ley si luego no se aplica con contundencia”, ha insistido Cepeda.
Por último, la organización lanza un mensaje claro al sector. “Denunciar es clave. Sabemos que muchos agricultores no denuncian porque piensan que no sirve de nada. Pero ahora más que nunca es fundamental hacerlo. Solo así podremos acabar con esta situación y defender nuestro trabajo”, ha concluido.





